Y tú te obstinas
como una memoria
que se niega al olvido
te paseas buscando un encuentro
atraviesas los recovecos
husmeas cada esquina
matas tu necia mirada
conjuras al azar
al comodín
la secreta partida de dados
la terca ilusión
la esperanza
el juego infinito

Este poema es lindísimo, ana. Es de mis preferidos: ya sabes que me encanta esa voz, esa conciencia azarosa.
ResponderSuprimir